Publicado el 23 de septiembre de 20262 min de lecturaPreciosWeb

Cuánto cuesta una web de verdad (y por qué unos cobran 300 € y otros 3.000 €)


Cada dos por tres aparece un amigo que pagó 300 € por una web y otro que pagó 3.000 € por algo parecido. ¿Quién te está tomando el pelo? Pues probablemente ninguno, pero uno te está vendiendo una cosa y el otro, otra muy distinta.

Las cinco partidas que forman el precio

Una web de negocio local se compone de cinco bloques. Si un presupuesto no los desglosa al menos a grandes rasgos, desconfía.

  • Estructura y diseño: las páginas que necesitas, cómo se navega, el aspecto general. Aquí cabe desde una plantilla retocada hasta un diseño a medida. La diferencia es abismal.
  • Textos y fotografías: el texto no lo pone el programador, y las fotos de banco de imágenes se notan. Si tu presupuesto no incluye ni lo uno ni lo otro, lo pagarás aparte… o lo harás tú.
  • Desarrollo y puesta en marcha: dominio, hosting, alta en Google, formularios, avisos legales. Lo aburrido, pero lo que hace que la web funcione de verdad.
  • Formación y ajustes: que te enseñen a editar tu web y que la dejen fina en móvil. Si esto no está, prepárate para una web que se ve regular en el teléfono de tu cliente.
  • Mantenimiento: actualizaciones, copias de seguridad, revisiones. Algunos lo incluyen en el precio mensual; otros lo cobran aparte. No es opcional: sin mantenimiento, tu web se rompe.

Cómo comparar presupuestos sin volverte loco

Haz una tabla con esas cinco partidas y anota qué incluye cada oferta. Verás que el de 300 € te deja cuatro casillas vacías, y el de 3.000 € te mete cosas que no necesitas. El precio justo no es el más barato, es el que cubre lo que tu negocio necesita sin pagar postureo.

Señales de alarma

  • Te cobran por páginas que no sabes si necesitas.
  • No te dicen quién redacta los textos ni de dónde salen las fotos.
  • El mantenimiento no aparece por ninguna parte.
  • Te prometen la web en 48 horas: o es plantilla sin personalizar o te van a entregar algo precocinado.

Si no quieres liarte, cualquier presupuesto serio ronda las mismas partidas. La diferencia está en cómo se cubren.

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